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 Los sentimientos más profundos del alma, sean de amor o desamor, tristeza o alegría, cobran fuerza cuando canta un mariachi, no importa si el oyente es mexicano o no. Es que los mariachis son un ícono de México que ha traspasado todas las fronteras...
Sin embargo, quienes los disfrutan en todos los momentos de su vida son los mexicanos: ya sea en una boda, un cumpleaños, una serenata, o inclusive un funeral.
Según los historiadores el término mariachi es de origen náhuatl coca y proviene de una alabanza a la virgen “María del Río”, denominada: “Maria ce son” y que esta tribu indígena lo pronunciaba como “María shi son”.
A mediados de los años ‘50 empezaron a ser promovidos por artistas
de la talla de Lucha Reyes, Lola Beltrán, Pedro Infante, Jorge Negrete, Javier Solís y José Alfredo Jiménez, entre otros. Estos cantantes fueron los primeros en grabar esta música, además de hacer presentaciones en vivo y en la televisión. Este último medio de alcance tan masivo terminó de consagrar a este tipo de música y la llevó a sitiales de popularidad inimaginables tanto en México como en el mundo.
Sea cual sea el tequila de tu elección siempre estarás probando algo netamente mexicano, ya que existe una norma que especifica que para que esa bebida alcohólica sea denominada así tiene que ser producida en determinados lugares de México.
El tequila se obtiene únicamente de la destilación del agave azul, una planta originaria del estado de Jalisco. Este producto tiene denominación de origen, es decir, ningún país puede elaborarlo ni comercializarlo sino proviene de México. Desde la época colonial, el tequila ha formado parte de la historia del país. Durante la guerra revolucionaria (1910 - 1911) fue el sustituto del brandy y del vino que escaseaban en esos tiempos. Los soldados mexicanos tomaban el tequila para calentarse en las noches frías y también lo utilizaban con fines medicinales ya que desinfectaba
las heridas y ayudaba a curar otras enfermedades. En la Segunda Guerra Mundial, el tequila encontró un amplio mercado en Estados Unidos ya que no llegaban desde Europa vinos ni otros licores como el whisky. Desde entonces, el consumo del tequila se impuso con éxito fuera de las fronteras mexicanas.
El Chile es un símbolo indiscutible de la cultura mexicana. Es el condimento por excelencia de casi todas las comidas y en las recetas aparece en salsas, moles, encurtidos, adobos y aderezos.
Su sabor es tan apetecido que se puede comer con frutas, ensaladas e inclusive en postres y dulces; así este sabor picoso está presente en el diario vivir de los mexicanos.
Desde la época prehispánica se conocen 170 especies de chiles. No obstante, sólo el 50% de éstos se consume en México. Los más conocidos en el mundo son los jalapeños, los serranos, los habaneros, los de árbol, los chipotles y los pasillas.
Durante la Conquista, los españoles llegaron a comparar el chile con la pimienta, aunque reconocieron que el primero era más sano y con un sabor más fuerte.
De hecho, el chile posee un elevado valor nutritivo. Contiene principalmente vitaminas A, C y B1, B2 y B5, entre otras;
y además es rico en hidratos de carbono, proteínas, grasa, magnesio, calcio, hierro, yodo y cobre. Como un dato curioso, esta planta jugó un papel muy importante en los Premios Nóbel de 1932, cuando el húngaro Szent-Györgyi ganó el galardón en el área de Filosofía y Medicina por aislar por primera vez la vitamina C contenida en un chile.
Edicion Especial Cinco de Mayo
 



















































































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