México

El Santuario de Chalma, un lugar donde danza la fe.

CHALMam Templo

Peregrinación al santuario del señor de Chalma; un lugar lleno de historias, leyendas y rituales de peregrinaje

Francisco Castellanos J.

Chalma, EDMEX., junio 05.- Apenas se inicia la Semana Mayor, cientos de familias de la comunidad se organizan en pequeños grupos para partir al santuario del Señor de Chalma. 

A un aproximado de 90 kilómetros de la Ciudad de México, en el municipio de Malinalco existe un templo que se ha convertido en uno de los principales centros de peregrinación del país: el Santuario del Señor de Chalma.

El templo se encuentra enclavado en la Sierra de las Cruces. Diversos grupos de excursionistas se enfilan por La Cañada de Contreras o por las Lomas de San Bernabé.

Chalma es una comunidad pequeña de Malinalco en el Estado de México. Su población está dedicada a los peregrinos que visitan el Santuario de Chalma, el segundo sitio de peregrinación más importante de México. El santuario está dedicado al “Cristo negro”.

Según la leyenda apareció en una cueva donde se realizaba el culto a una deidad comúnmente conocida como Oxtoteotl; un aspecto de Tezcatlipoca, el “Espejo humeante” y el “Cristo negro” es Tezcatlipoca, que los frailes españoles superpusieron a la representación existente de Tezcatlipoca para convertir a los nativos.

Las peregrinaciones a este santuario cristiano siguen muchos de los patrones de los rituales prehispánicos, como caminar por los estrechos senderos hacia la ciudad, bañarse en las aguas de un manantial especial de agua dulce y bailar en el santuario.

A este sitio van grupos enteros de familias, en bicicletas, en camiones, a pie o de rodillas es como llegan miles de peregrinos a visitar al Señor de Chalma. Los fieles realizan caminatas de varios días, demostrando con ello su fervor religioso. 

La mayoría va a cumplir su “manda” y después aprovechan para pasear, comprar y hasta a bailar, como dice la tradición: cuando asistes por primera vez te pones una corona y bailas en la plaza del Ahuehuete al Cristo de Chalma.

En la población hay mucha vegetación, montañas, manantiales y dos ríos que cruzan el territorio de Chalma y el Tlaxipehualco. El lugar está rodeado por pequeñas cuevas relacionadas con las creencias de indígenas. Cuenta la leyenda que cuando los frailes agustinos Sebastián Tolentino y Nicolás Perea, evangelizadores de la región, se dirigían a la cueva a destrozar a dichos dioses se encontraron con el milagro de la aparición del Cristo crucificado y a sus pies Oxtoteotl y Tlazatcotl destrozados.

El templo es de portada neoclásica del siglo XVll, su altar está tallado en madera, policromada en estilo plateresco y un cristo ocupa el lugar central.

Decenas de personas caminan durante la noche y el día. Para los aficionados a practicar tal incursión, el atractivo radica en salir en lunes o martes santo, a partir de las 3 ó 5 de la mañana; algunos otros le encuentran más «sabor» caminar a media noche y forman la mayoría, porque existe un gran fervor.

Fundado en el siglo XVI, este santuario agustino es famoso por su estilo neoclásico, sus pinturas y sus esculturas religiosas.

Cada año, millones de peregrinos acuden a este lugar –sitio que tiene orígenes prehispánicos– en el Estado de México, para pedir un favor o agradecer alguna gracia al Santo Señor de Chalma.

Según la tradición, el Señor de Chalma fue descubierto en una cueva por los frailes que llegaron a la zona, y se convirtió casi de inmediato en un imán para los pueblos recién evangelizados.

Dos siglos más tarde, un incendio destruyó parte del templo y de la imagen, pero los pobladores utilizaron los restos del santuario para crear una réplica que ocupa el nuevo sitio y un templo que hospeda también una amplia colección de obras pictóricas, además de una famosa escultura de san Miguel Arcángel.

A bailar a Chalma

La tradición ha creado un recorrido que inicia en un ahuehuete rodeado de agua, ubicado a tres kilómetros del templo, donde los peregrinos se lavan y adornan su cabeza con un collar de flores. Posteriormente llegan al atrio de la iglesia, donde bailan antes de entrar, y colocan, a manera de ofrenda, la corona que llevan puesta.

Los bailables que hacen los peregrinos en este santuario son una muestra de devoción y agradecimiento al Señor de Chalma; de ahí que entre los dichos mexicanos se encuentren frases como “ir a bailar a Chalma”, que se utiliza para enfatizar la necesidad de un milagro para resolver algún problema.

Hombres y mujeres se confunden en la enorme peregrinación nocturna. Los jóvenes se esfuerzan por portar equipo de excursionismo o por improvisar una pequeña mochila con su cobija enrollada.

Cuando queda atrás la zona urbana de Contreras, ya en los límites del monte, el estado de ánimo llega a su máximo y se escucha todo tipo de música grabada o cantada. 

El cansancio de la caminata se siente precisamente llegando al santuario del Señor de Chalma. Algunos esperan la luz del día, recostados en algún lugar, fogata de por medio, para soportar las heladas noches, la mayoría hacen el regreso en camión, permaneciendo hasta el Sábado de Gloria, otros lo hacen a pie.

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