México

Chupar faros; ¿Qué significa esta expresión mexicana?

faros

Francisco Castellanos J

CDMEX., septiembre 04.– El lenguaje de México es uno de los más ricos en cuanto a frases y refranes, una de las que más han resistido el paso de los tiempos es “chupó faros“. Pese a que es bien conocido por muchos que es una forma de referirse a las personas que han muerto o están a punto de ser víctimas de una calamidad, su origen es desconocido por algunos.

El origen de los famosos y tradicionales cigarros Faros se remonta al año de 1918 con la fundación de la Cigarrera del Centro también conocida como Tabacalera Nacional en Irapuato, Guanajuato. Dirigida y creada por Emetrio Padilla, la fabrica producía diversas marcas de cigarros como: Monarcas, Casinos, Carmencitas y Argentinos.

En 1923 esta transnacional absorbió diferentes negocios locales y comenzó inaugurar fabricas en Guanajuato, Monterrey y la Ciudad de México. Fue entonces que la Cigarrera del Centro  paso a ser propiedad de la British American Tobacco Company. Sin embargo, la marca Faros no desapareció, sino que paso a ser propiedad de la Cigarrera El Águila. Hay algunos registros que mencionan su origen en 1910, a inicios de la Revolución mexicana.

Durante el gobierno de Álvaro Obregón (1920-1924) México abrió sus puertas a la llegada de múltiples empresas transnacionales, una de ellas fue la British American Tobacco Company, compañía de orígenes ingleses y norteamericanos.

La popularidad de los Faros se debió a su bajo precio, convirtiéndose en los cigarros predilectos de las clases humildes del país. Se dice que en un inicio el tabaco era envuelto y fumado en hojas secas de maíz. Hace muchos años se originó en Irapuato una marca de cigarros llamada Faros, los cuales ya circulaban en tiempos de la Revolución Mexicana.

El bajo costo de estos productos hacía que fueran de los más populares en el mercado. Además de esto, algunos gozaban del sabor que le daba al tabaco el papel arroz con el que eran fabricados. La leyenda sobre estos cigarrillos dice que cuando algún prisionero durante el conflicto armado estaba a punto de ser fusilado se le ofrecía un último deseo. Ante esta situación, muchos elegían fumar.

Como era la marca más comercial, se comenzó a hacer la relación entre el meterse a la boca (chupar) de estos cigarros con la muerte. Cuando alguien preguntaba por una persona que había sido fusilada, en ese entonces ya se decía que “había chupado faros”.

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¿Cómo evolucionó?

Conforme fue pasando el tiempo, en el habla popular esta expresión se fue convirtiendo en un eufemismo que marcaba la muerte de alguien. Por tal razón, se siguió asumiendo como una frase ligada a la proximidad de una fallecimiento o a su realización.

Es por ello que dicha frase, en nuestro país es sinónimo de muerte, ¡ya chupó Faros! es decir, ya murió.

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