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Así fue la muerte de Jaimito el Cartero en el set y cómo Chespirito lo encontró” Evitó la fatiga para siempre

Francisco Castellanos J.

CDMEX, agosto 01.– En 1971 salió al aire una producción mexicana que dejaría una huella imborrable dentro del mundo de la comedia de habla hispana de ese entonces en el canal 8, entonces conocido como Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México junto con los canales 4 y 2.

“El chavo del 8” no sólo causó un gran revuelo en México debido a su novedoso concepto, sino que se posicionó en los primeros lugares de rating en Latinoamérica.

Uno de los elementos destacables de la producción de lo que hoy es Televisa, fundada por el texano Emilio Azcárraga Vidaurreta, es que cada uno de los personajes construidos por Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como “Chespirito”,  Q.P.D., tenían una peculiaridad que empatizaba y encajaba con el público.

Siendo este el principal motivo de su éxito, pues nombres como el de “Quico”, “Ñoño”, “La Chilindrina”, “El profesor Jirafales”, “Don Ramón” o “Jaimito el cartero” han quedado inmortalizados en la memoria de chicos y grandes.

La muerte de Jaimito

A pesar de que actores que dieron vida, por ejemplo, a “El profesor Jirafales”, o el mismo “Chavo” hayan fallecido, en la actualidad, hay aún personas que disfrutan de las memorables historias que ocurrían en aquella vecindad, ya sea a través de internet o de algún canal de televisión que pueda pasar esporádicamente los capítulos de esta serie.

Otro de los personajes que se suma a esta lista es “Jaimito el cartero”, sin embargo, para él la vida terminó en el mismo lugar en donde nacieron tantas historias: el set de grabación.

Fue el mismo Roberto Gómez Bolaños quien en 1994 encontraría sin vida al actor Raúl “Chato” Padilla quien en la serie interpretaba a un perezoso cartero.

Fue en su libro autobiográfico, que el mismo Chespirito confesó cómo el actor que en la serie era originario de Tangamandapio, un pueblito en Michoacán, a 20 minutos de Zamora, en el Occidente de México, falleció en el propio departamento que le correspondía en la vecindad.

“Después de grabar lo estuve esperando en la escalera para demostrarle que yo también podía brincar desde el quinto escalón de la escalera. Pero no bajaba. Entonces subí para ver si le pasaba algo y lo que pasaba es que ya estaba muerto.

 Se evitó la fatiga para siempre”, se lee en la declaración de Chespirito.

Tenía 75 años de edad y fue una diabetes que en un principio supo controlar, pero que luego le causaría la muerte de manera repentina.

Su vida

Raúl Padilla Mendoza​ (Monterrey, Nuevo León, México; 17 de junio de 1918-Ciudad de México, 3 de febrero de 1994), popularmente conocido con el apodo de El Chato, fue un actor mexicano, conocido por su participación en los programas de Chespirito, luego de la salida de Carlos Villagrán y Ramón Valdés, destacándose a Jaimito, el cartero en El Chavo del Ocho, y al licenciado Raúl Morales en Los Caquitos.

A temprana edad dio comienzo a su carrera actoral, siendo educado artísticamente para su integración a la compañía teatral que su padre, Juan B. Padilla, creó.

 Empezó a trabajar en el teatro el 3 de septiembre de 1923, y desde ese momento, según sus propias declaraciones, “no ha sido más que teatro, teatro y teatro”, diciendo también que, su vida había sido aburrida, que no tuvo hogar y que su vida no fue normal.

​ La compañía de Juan Padilla recorrió todo México, a principios de la década de 1920.6​ Sus hermanos Juan, Lupe, Ricardo y José Luis también se dedicaron a la actuación teatral impulsada por su padre.

Padilla empezó a trabajar en el teatro el 3 de septiembre de 1923, un día después del nacimiento de Ramón Valdés, con quien actuó en un solo proyecto de Chespirito, la película El Chanfle, de 1978.

Anteriormente, había trabajado con Carlos Villagrán, Quico, en 1968 en una obra de teatro. Al menos, este sería su primer contacto con alguien del elenco de Chespirito y sus proyectos. Al igual que Valdez, solo volvió a actuar con él en la cinta El Chanfle.

En 1975, Padilla trabajó con el actor cómico Mario Moreno “Cantinflas” en la película El ministro y yo donde hizo el papel de licenciado, un funcionario público de alto rango, feroz y gruñón, que no se llevaba muy bien con Don Mateo Melgarejo.

Posteriormente trabajó en la televisión y en el cine en los años ’60 hasta los ’90s. La parte fundamental de su trayectoria la cubrió trabajando en la televisión, en programas cómicos y telenovelas, trabajando por más de quince años en los episodios del programa de Chespirito,

 El Chavo del 8 y el Chapulín Colorado. Alcanzó gran popularidad con sus personajes Jaimito el cartero, del Chavo del 8, y el “Licenciado Raúl Morales”, de Los Caquitos, trabajando al lado del comediante Roberto Gómez Bolaños desde 1978, en la película El Chanfle, hasta 1994, poco antes de su deceso. 

También trabajó durante dos años en el programa cómico El mundo de Luis de Alba.

A lo largo de su carrera Padilla participó en más de 40 películas.

Vida personal

Se casó con la actriz Lili Inclán, con quien tuvo tres hijos: Raúl Padilla “Chóforo”, quien después seguiría los pasos de sus padres, y Aurelia “Maye” Padilla, escritora, profesora, directora de escena y jefa de producción para obras de teatro y televisión y José Luis “Pepe” Padilla.

 Raúl “Chato” Padilla también inculcó a su hijo Raúl, aunque no de manera tan directa, el deseo de ser actor, ya que, al igual que su padre Juan, viajó y recorrió México y también el extranjero con su familia, actuando junto a su esposa en las caravanas estelares. Esto influenció en la niñez de su hijo Raúl “Chóforo”.

Muerte y legado

Falleció el 3 de febrero de 1994 de diabetes a la edad de 75 años. Esto enlutó al elenco, por lo que, por respeto a su memoria, en el sketch de “Los Caquitos” fue retirado el escenario de la Jefatura de Policía.

El 25 de julio de 2012, en Tangamandapio, Michoacán, el pueblo natal de Jaimito, el cartero, se develó una estatua de bronce de 1.70 m de alto en su honor que tuvo un costo superior a los dos millones de pesos.

A su vez, al pueblo de Tangamandapio se le referencia de manera humorística en varios medios mexicanos, como la TV y el doblaje y se erigió un monumento en su honor en la plaza del típico pueblito.

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